Libertad, nos creemos que en Europa hemos inventado y dado forma a esta palabra. Pues imagina que eres un colono y te dejan asentarte en una vasta zona de un nuevo territorio sin apenas competencia por comida y recurso.¿ Parece fácil progresar en esas condiciones con ganado y cultivos y con interferencia mínima de las autoridades más que para lo estrictamente necesario, no? Esto es a lo que muchos llamarían «Libertad» y es lo que se dió en todas las zonas rurales de aquellos Estados Unidos tanto del Norte como del Sur. Ves que tu familia prospera con abundancia de trabajo y comida y que tus hijos se crían en el campo sin casi restricciones de ningún tipo más que las impuestas por los padres de familia y por las que marcan la ética, el sentido común y el respeto.
Este modo de vida es el que marca el desarrollo de aquel país desde la independencia de las 13 colonias hasta mediados del siglo XIX. A medida que la revolución industrial se fue desarrollando en Europa, los estados norteños crecieron más industrialmente que los del Sur y estos se mantuvieron más ganaderos y agrícolas. Estas diferencias entre Norte y Sur parecen banales pero fueron el germen de envidias y suspicacias de unos contra otros.
Los señores sureños de mediados del siglo XIX se declaraban superiores a los norteños. Querían preservar su estilo de vida agrario. Decían parecerse más a los caballeros cultos que lideraron al país hacía la independencia. El papel de los esclavos en el cultivo y la preparación del algodón crudo explicaba el apego del Sur a la esclavitud. Consideraban a los esclavos una raza inferior y no solo pensaban así los sureños. Buena parte de la población americana fuera de donde fuera los consideraban inferiores y mantenían una autojustificación interesante en este sentido: consideraban haberlos liberado de la barbarie de sus países y traído a la civilización.
El mismo Lincoln no creía en la igualdad personal entre negros y blancos, por mucho que nos sorprenda. Hay que conocer el contexto de aquella época y su influencia en la manera de pensar de esos hombres y mujeres que se enfrentaban a situaciones nuevas en un país que atravesaba su primera gran crisis desde se creación. No obstante, Lincoln, pese a pensar de esa manera, consideraba que ambas todas las razas eran iguales ante la Ley, que no era ni más ni menos que parte de las leyes fundacionales de EEUU. Los negros, por lo tanto, podían ejercer los mismos derechos políticos.
La elección de Lincoln como presidente, pronto generó el rechazo y la oposición de estados sureños y su pretendida secesión del resto del país. Fueron estados como Carolina del Sur, Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas. Lincoln insistía que la esclavitud no debía extenderse a las vastas extensiones de Norte América que pertenecían a la Unión aunque no eran estados todavía y para ello hubo una ardua batalla política estado por estado ya que cada estado decidía independientemente sobre si era se volvía esclavista o no.
A parte de la batalla política, hubo otros factores a tener en cuenta en este enfrentamiento ideológico. Por ejemplo, los cuáqueros, que fueron ganando adeptos con los años y se llegó a establecer una «línea» llamada «Mason-Dixon» que dividía el país entre Norte y Sur para separar a los estados esclavistas de los libres.
Se quiso, por todos los medios, evitar la guerra, hasta el punto en que los estados «libres» iban dando concesiones a los «esclavistas» del Sur con tal de no iniciar la secesión.
Otro detonante muy importante que fue dividiendo cada vez a ambas Américas fue la publicación de «La cabaña del tío Tom» en 1852, que desencadenó una reacción «abolicionista» determinante y desacreditó al Sur a ojos de los norteños.
El candidato presidencial Howell Cobb afirmó: «No se puede convertir a los soldados en esclavos ni a los esclavos en soldados».»El día en que los esclavos sean soldados será el principio del fin de la revolución». «Si los esclavos resultan ser buenos soldados, toda nuestra teoría de la esclavitud estará errada».
Se recuerda a la guerra de Secesión como la lucha que completó la Revolución e hizo posible la realización de los ideales en que los padres fundadores sustentaron la república en la década de 1770.