Kamikaze, sintoísmo, samurai…..son palabras que asociamos con Japón, ¿qué lejos, verdad? tienen que ser muy diferentes a nosotros, estando tan lejos. ¿Tú crees? Piensa un poco. El Japón antiguo, hasta el año 300 A.C. (periodo paleolítico y Jomon) se desarrollan los primeros asentamientos humanos, siendo cazadores y recolectores como en el resto del mundo. Que llegara antes o después que en otras partes del mundo, te hace entender lo aislados que estaban. En el posterior período Yayoi (300 A.C. a 300 D.C.) se introdujo el cultivo del arroz y el uso del hierro y bronce. Con desfase respecto a otras partes del mundo más interconectadas entre sí, está claro. A partir de aquí empiezan a surgir las primeras familias poderosas (periodo Kofun y periodo Yamato). Del 538 al 794 D.C. los chinos empezaron a influir en la cultura japonesa introduciendo el budismo. A partir del año 710 se establece la capital en Kyoto durante el período Nara y a partir del año 794 empieza una época de esplendor cultural influenciada por China y el poder empieza a recaer en manos aristocráticas de la mano del clan Fujiwara. Como vemos, no hay excesivas diferencias en cuanto a la evolución histórica humana con respecto a otras partes del mundo. Este pueblo evoluciona en sentido natural, con diferencia en el tiempo, como es de suponer, por su situación geográfica aislada. Van cubriendo sus necesidades y van persiguiendo sus objetivos como cualquier otro pueblo en la Tierra.
Incluso la religión sigue su evolución natural y particular. La religión originaria y exclusiva de Japón, que surgió en el periodo primitivo y tuvo que compartir el espacio de creencia con el budismo a partir del siglo VI, fue el Sintoísmo. El budismo llegó de la mano de los chinos y los coreanos y más tarde también apareció el confucionismo a partir del siglo XVI. El confucionismo fue promovido por el shogunato Tokugawa para mantener el orden social. Este hecho unido a que el budismo se considera más bien una filosofía más que una religión y el sintoísmo subordina el papel del individuo al interés del grupo, a la vez que , diviniza al emperador y exalta el nacionalismo hace que el pueblo fuera regido y gobernado de manera más o menos controlado por los diferentes shogunatos a lo largo de la Historia.
Hasta que en el siglo XVII llegó el Cristianismo de la mano de portugueses y españoles. Pero antes, conviene volver a recordar la evolución de Japón respecto a su dominio y control. Durante los primeros períodos el poder recayó en manos de emperadores provenientes de clanes (clan Fujiwara). Esta época fue de esplendor cultural y prosperidad. Hasta que en el siglo XII llegó al poder el primer gobierno militar, también llamado shogunato, de la mano del clan Kamakura. Posteriores guerras y clanes se sucedieron después hasta el período Sengok Jidai, caracterizado por un estado de guerra constante entre los diferentes señores feudales, Daimyos. Así, Japón se fragmentó y se dividió en diferentes territorios gobernados por estos señores de la guerra desde sus ciudades fortificadas y defendidas por los samurais.
Uno de estos señores de la guerra fue Oda Nobunaga que en 1568 utilizó una nueva tecnología introducida por los portugueses, el arma de fuego. A este señor de la guerra le sucedió en su liderazgo Toyotomi Hideyoshi, que le mató y se convirtió en señor de las 66 provincias. Este, a su vez, murió en 1598 y de la lucha por el poder surgió TOKUGAWA IEYASU, fundando el clan TOKUGAWA en 1603 y su correspondiente shogunato. Este shogun, gobernante de todo Japón, echó a los misioneros cristianos y 20 años después cerró las fronteras a los comerciantes extranjeros. En realidad, fueron expulsados los cristianos que representaban un peligro religioso, ya que los comerciantes holandeses siguieron comerciando. Oda Nobunaga no víó mal la influencia religiosa de los cristianos y su papel evangelizador pero los shogunes posteriores empezaron a desconfiar del poder religioso y secular de esos nuevos extranjeros occidentales que introducían ideas nuevas y tecnología nueva que podía decantar la balanza a favor de futuros shogunes convertidos al cristianismo.

El cristianismo que florecía en esta parte del mundo dió lugar cristianos muy devotos y fieles a la nueva fe. Eran pobres, llevaban una vida de sufrimiento, sacrificio, injusta, y la nueva religión les reconfortaba de alguna manera y de manera individual. Cada uno era importantes para el nuevo Dios. NO importaba lo que los demás pensasen o dijeran, el nuevo Dios les entendía y toleraba tal y como eran. Se sentían amados, algo totalmente extraño en aquella sociedad. Por todo esto, la fe nueva fue rechazada y expulsada de aquel país por todos los mandatarios durante 200 años. Los principales afectados por esta expulsión fueron los Jesuitas españoles y portugueses.

Japón se aisló por miedo a occidentalizarse en todos los sentidos. El clan TOKUGAWA así lo decidió, por diferentes motivos, que ya hemos ido abordando en esta entrada. Todo esto díó como resultado un control aún más exhaustivo del clan al poder y más falta de libertad, por consiguiente. Japón se estancó en todos los sentidos. Sólo se permitió comerciar con Holandeses, chinos y coreanos en lugares contados de la geografía nipona.
Japón también vivió años de paz, por lo que, la población aumentó. También la cultura se vió favorecida por estos años de paz. No así, el desarrollo tecnológico, debilitado por la escasa influencia extranjera. Pero todo esto, acabo con la llegada de la siguiente época en la historia de Japón, 200 años después.
En la época Meiji se declaró el sintoísmo como religión del Estado tomando como ejemplo el papel que tenía el cristianismo en las potencias occidentales emergentes. El comodoro Matthew Perry forzó a Japón a abrir sus puertos. Así en 1868 los oponentes al clan Tokugawa derrocaron a este shogunato y devolvieron el poder al emperador. Japón se precipitó desde entonces en el abismo de la modernidad y ha dado como resultado al Japón que conocemos hoy. Fruto de contrastes, desde lo tecnológico a lo tradicional, desde lo colectivo a lo individual.

Contrastes como se puede ver en cualquier sociedad de cualquier otro país. Parece que al estar tan lejos, son muy diferentes pero en el fondo y visto lo visto…… si piensas un poco, ya ves que no.